Lotes pequeños, trazables
Cada crema, bálsamo o jabón se elabora en tandas cortas y lleva impreso su número de lote y la fecha en que se hizo. Si algo no sale como esperábamos, no llega al catálogo: preferimos repetir la tanda antes que entregar un producto del que no podamos responder.
Ingredientes que se pueden nombrar
Manteca de karité sin refinar, macerados de caléndula, cacao de la selva, avena molida. Nada de listas largas con nombres que no significan nada. Si un ingrediente no aporta algo concreto a la piel, no entra en la fórmula.
Un catálogo que se entiende
Ficha con ingredientes, peso en gramos, tipo de piel y presentación. Filtros por aroma y formato para que no tengas que adivinar. Y un campo de notas en el pedido para lo que no encaja en ninguna categoría: una piel reactiva, un aroma que prefieres evitar, una caja para feria.
Precio justo para quien revende
Trabajamos con clientes de uso propio, con ferias de barrio y con revendedoras que piden por caja de doce unidades. La misma fórmula, el mismo lote, la misma fecha de elaboración, sin una versión distinta para mayorista. Lo que cambia es el volumen y el empaque de traslado.
Confirmación antes del pago
El carrito calcula envíos dentro de Lima y provincias, pero no cobramos nada hasta confirmar stock real del lote. Si un producto se agotó, te lo decimos antes y no después. Preferimos perder una venta a dejar a alguien esperando algo que no va a llegar.
Lo que esperamos de vuelta
Que uses el producto hasta el final del pote, que nos cuentes si la textura funcionó en tu clima, que vuelvas si te sirvió. La marca crece con esa devolución, no con campañas. Por eso el mismo canal que usas para pedir sirve para escribirnos una duda sobre un lote.